A pesar de las facilidades tecnológicas con las que los niños cuentan actualmente, aquellos juegos o juguetes los cuales eran parte de la infancia de nuestros padres y abuelos como las canicas, los cromos, el papalote, el maromero, los jakses o el trompo, nunca morirán.
Y es que, según los expertos, no hay nada mejor que jugar un rato al aire libre, ejercitando la mente y el cuerpo para lograr desarrollar la creatividad, y qué mejor manera de hacerlo que con un buen repaso por aquellos juegos o juguetes tradicionales que forman parte de nuestra historia.
Aunque muchos de estos juegos o juguetes suponÃan una población infantil numerosa, hoy viven en el recuerdo de las personas que los practicaron; por eso, hace falta tiempo y, en algunos casos, memoria, para recuperarlos.
¿Por qué? Porque siempre será enriquecedor rescatar, y dar a conocer, estas prácticas para aprender la magia y secretos de esa exquisita cultura tradicional que nos caracteriza.
Ellos pertenecen al saber y a la tradición popular; y realmente serÃa una pena que se perdieran puesto que han acompañado a muchas generaciones de niños y niñas, y a otros no tan pequeños.
Valen también para que sean conocidos, en la actualidad, por la gente más joven que ya no los vivió; y para aquellas personas curiosas de las historias de nuestros pueblos.
"Mis hijos no sabÃan bailar un trompo, les enseñé y ahora no lo sueltan ni un momento, esto es bonito porque uno les enseña a que tengan algo diferente y sano" ; me decÃa el arquitecto Adrián Mora vecino de Santa LucÃa de Heredia.
Además, "Rescatar los juegos tradicionales costarricenses, a nivel nacional, regional y local", está contemplado en el CapÃtulo II, del Instituto Costarricense del Deporte y La Recreación;ello constituye una razón más en la importancia, necesidad y el compromiso moral de que su conocimiento sea permanente.
En la medida en que recuperemos y valoremos parte de ese patrimonio cultural del que somos depositarios; que nos identifica como una comunidad capaz de generar un sentimiento de identidad cultural; y que ha constituido la base material y espiritual de nuestro pueblo, podremos progresar, realmente, como Nación.
Entre juegos tradicionales y estudio, en una vida que apuesta a la rapidez y la superficialidad, adultos y niños bien podrÃan invertir su tiempo para pasar momentos agradables entre familia y amigos; y, a la vez, asegurarse de que, con este tipo de entretenimiento, bien podrÃamos vivir más plenamente.
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Carlos DÃaz ChavarrÃa
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