Durante casi setenta años mi tÃo Francisco Cedeño(1919-2010) batalló con toda clase de dificultades para mejorar las condiciones de vida de lossuyos, pero también las de la generalidad de los habitantes de esa región fronteriza entre dos naciones, que lo es también entre diversas identidades regionales y étnicas que coexisten en esa vasta área geográfica, situada entre los confines de Chiriquà y los de la provincia de Puntarenas, muy alejados de su centro polÃtico-administrativo, en el caso de estos últimos.
No exento de emoción todavÃa, Francisco nos relataba el drama y la multitud de dificultades que significó para él y un grupo de vecinos ticopanameños, sesenta años atrás, el hecho de sacar por aquellos caminos tan difÃciles de las tierras altas de la frontera, en una camilla hecha de troncos, a un primo suyo, herido de machete en una mano, hasta la localidad de San Andrés, ya en la bajura chiricana, si es que cabe llamar asà a esa zona de tierras calientes, situadas en el piedemonte fronterizo, desde donde salÃa el tren para David, ciudad a la que hubo que llevar al herido, quien finalmente perdió su mano.
A lo largo de muchas décadas todos los caciques polÃticos de esta Costa Rica en decadencia, entre ellos algunos presidentes de la república, pasaron por
aquella hermosa finca de Cañas Gordas, una de las pocas que conserva todavÃa
una porción de bosque primario y varias otras de bosque secundario, de gran belleza, donde todavÃa hay árboles de amarillón, caoba y otros muy valiosos, resurgidos después de la intensa explotación maderera de los años cincuenta, que se practicó en la región.
Francisco, por su parte, los recibió a todos con amabilidad y atención, sin que por ello los burócratas de ayer y de siempre, tanto en el MOPT como en otras instancias, se dignaran ordenar la pavimentación de los cuatro kilómetros que hay entre Agua Buena y la localidad fronteriza ticopanameña de Cañas Gordas. Fue asà como, en vano sus vehÃculos se llenaron de polvo o de barro, según la estación, pues para los impenitentes polÃticos lo suyo era continuar su comedia de ofrecimientos y
de demagogia hasta el final de los dÃas de Francisco, aunque quizás ahora mis primos Humberto y Javier que han permanecido más cercanos a la finca, puedan ver al fin pavimentados esos kilómetros hasta esa área fronteriza.
Tampoco fue posible que se aprobara y pusiera en ejecución el proyecto de ley para la titulación de predios y fincas en la región fronteriza, dado el hecho de que Francisco y muchos otros finqueros de los cantones de Coto Brus, Corredores y Golfito, por estar sus tierras situadas a 200 metros de la demarcación fronteriza no pueden titularlas y ser, entre otras cosas, sujetos de crédito en el sistema bancario nacional, cosa que hubiera facilitado la ejecución y concreción de muchos proyectos importantes en beneficio de los habitantes de la zona, en términos de empleo y en otros rubros.
Estoy convencido de que a Francisco le hubiera agradado mucho, hacer un reconocimiento público a don Walter Coto, quien cuando fue presidente de la Asamblea Legislativa, en la segunda mitad de los noventa, promovió la aprobación de esa ley, cuya ejecución fue vetada por los burócratas del IDA y algunos funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública, con ridÃculos criterios de seguridad fronteriza y de control territorial, sin que hasta el momento, haya sido posible modificar ese estado de cosas.
Francisco me pidió, todavÃa hace unos dos años, que hiciéramos un esfuerzo por hablar con los diputados de la anterior legislatura, cosa en la que pusimos algún empeño Humberto y yo, habiendo sido recibidos por don Mario Quirós Lara y don José Merino del RÃo, cuya atención y apoyo agradecemos, a pesar de lo infructuoso de nuestras gestiones.
Todo esto que afirmo en estas lÃneas y que podrÃa sonar poco agradable a los oÃdos de algunos cortesanos, serviles de siempre, lo hago en honor a la memoria de alguien, como mi tÃo Chico Cedeño, que puso tanto empeño en esa tarea que querÃa dejar cumplida antes de concluir su prolongada y fructÃfera vida, en beneficio de quienes habitan nuestras abandonadas áreas fronterizas, dentro de lo que constituye una vergüenza nacional.
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24 agosto | Rogelio Cedeño Durante casi setenta años mi tÃo Francisco Cedeño(1919-2010) batalló con toda clase de dificultades para mejorar las condiciones de vida de lossuyos, pero también...















