Conéctese con nosotros: Suscríbase |  iGoogle |  En su blog |  En su navegador

El Pregón.org

Pobreza, exclusión, indices de desarrollo humano, delitos y población carcelaria Parte II

Correo electrónico Imprimir PDF
(1 voto, promedio: 5.00 de 5)
dic 9 | alvaro araya. En "Seminario de teoría constitucional y filosofía política", una mirada igualitaria sobre el constitucionalismo, señalado con el vínculo respectivo para los interesados e interesadas sobre el tema. Podrán encontrar una explicación sobre nueve (9) teorías sobre la relación entre pobreza y delito, mismas que transcribo textualmente:

 

1) Teoría de la anomia (Robert Merton): Ante las intensas presiones sociales existentes para el ascenso social o para alcanzar ciertos niveles de bienestar material, algunos individuos caen en la tentación de "tomar atajos" destinados a alcanzar posiciones de mayor riqueza; mientras que otros sufren "derrotas" personales y quedan "desenganchados" de la sociedad.


2) Teoría de las oportunidades diferenciales (Richard Cloward): Las oportunidades legales compiten cabeza a cabeza con las que no lo son. Para algunas personas pobres, las últimas pueden ser -racionalmente- atractivas, si se las compara con los trabajos de salarios bajos, inseguros y con pocos beneficios. Para esta postura, bajar el delito requiere, primordialmente, lograr que las oportunidades ilegales se tornen escasas en relación las legales.

3) Teoría de la privación relativa (Judith Blau): El mayor involucramiento de los pobres en la violencia criminal tiene que ver con el resentimiento que surge de las fuertes desigualdades sociales y económicas que sufren. De la frustración social en medio de situaciones de consumo conspicuo, surgen comportamientos agresivos.

 

4) Teoría de las subculturas de violencia (Marvin Wolfgang): El hecho de que los pobres se involucren más en actividades criminales violentas tiene que ver con que ellos se han socializado en medios en donde el uso de la violencia física resulta un medio más legítimo para resolver conflictos y reparar agravios. Ellos tienen menos opciones y recursos para lidiar con tales disputas de modo pacífico.

 

5) Teoría de la cultura de la clase baja (Walter Miller): Los jóvenes de ambientes de clase trabajadora ponen un énfasis en la dureza, la construcción de una reputación de desafío al peligro, en la lucha por la autonomía contra la autoridad (comportamientos de "gans" o "bandas").

 

6) Teoría de la subcultura de delincuencia (Albert Cohen): frente a ambientes movidos por la competencia, algunos individuos optan por destacarse a partir del desarrollo de pautas de comportamiento que invierten las dominantes. Se cometen entonces actos de delincuencia que aparecen como negativos, maliciosos o no-utilitarios para quien no pertenece al grupo en cuestión, pero que implican la obtención de respeto y aceptación para quienes se encuentran dentro del grupo.

 

7) Teoría sobre la desorganización social (Clifford Shaw): Muchos individuos nacen en ámbitos en donde las organizaciones de vecinos, las cooperadoras de padres, los grupos eclesiásticos, las asociaciones de maestros, etc., se encuentran ausentes. Las comunidades que carecen de este tipo de mecanismos, que orientan a los sujetos a respetar las normas más tradicionales, abren la puerta al desarrollo de actividades ilegales.

 

8) Teoría del control (Travis Hirschi): Las rupturas familiares y el deterioro en las posibilidades de la crianza de los hijos, resultan en un debilitamiento de los lazos sociales, los compromisos con los demás, el involucramiento en las actividades comunes. Las familias disfuncionales, y sobre todo su impacto, suelen ser mayores entre los más pobres de la sociedad.

9 Teoría de la asociación diferencial (Edwin Sutherland): Las personas con las que uno interactúa en las etapas tempranas de su vida, durante largos períodos, tienden a ser las más influyentes sobre nuestra vida futura. Y la mayor concentración de personas con comportamientos criminales se da en los barrios más pobres.


POBREZA, DELITO Y POBLACIÓN CARCELARIA

 

Elias Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento de Delincuentes (Ilanud), experto en prevención del delito, analiza el fenómeno de la delincuencia en el continente y concluye que "Los delitos suben igual que la inequidad... son un fenómeno social y la sola Justicia penal no puede reducirlo".

 

Carranza resaltó, recientemente en entrevista que aparece publicada en diferentes sitios de Internet, que "... las estadísticas recientes de la Cepal indican que "las personas bajo el nivel de pobreza constituyen casi el 37 por ciento" de la población de América latina. En ese sentido, en un mensaje dirigido a los defensores públicos, recordó que los códigos penales de todos los países de la región "prevén el estado de necesidad como causa de justificación y establecen diversas causales de atenuación de la pena". Por esa razón lamenta que "recorriendo la jurisprudencia y las cárceles de los países no se advierta que tales institutos legales se utilicen, mientras se verifica que el porcentaje de pobres en cárceles es casi del 100 por ciento" de la población carcelaria total".
Asevera que en América latina es más fácil condenar que absolver a los imputados de bajos recursos. Al referirse a la situación del delito y del sistema de Justicia penal en la región, manifiesta:

"Esto anda lamentablemente mal en toda la región, porque tiene una correlación directa con la distribución del ingreso a nivel internacional y a nivel de los países. A nivel internacional porque desde 1980 la distancia entre los niveles de ingreso per cápita entre los países de altos ingresos y los de bajo y medianos ingresos ha ido aumentando. La distancia creció a más del doble en los últimos cuarenta años. Eso significa que los ingresos disminuyen en los países de bajos ingresos y al mismo tiempo se incrementa la inequidad en la distribución de esos ingresos. Por eso, los delitos suben en el mismo nivel en el que sube la inequidad de la distribución del ingreso ... El delito es un fenómeno social y la sola Justicia penal no puede reducirlo. Tiene que haber una Justicia penal que sea justa para los delitos graves y con humanidad para los delitos que no son graves y que no requieren pena de prisión. No basta la Justicia penal ni las normas drásticas. La mano dura no es la vía. Tiene que haber una Justicia penal justa, pero sobre todo mucha justicia social".
"La proporción de mujeres recluidas en cárceles es tradicionalmente muy baja, muy lejos del 50% que representan en la población. Pero en la última década se ha incrementado en todo el mundo, sobre la base de delitos no violentos, especialmente relacionados con el tráfico de estupefacientes. Las mujeres presas suelen ser adultas muy jóvenes, en situación de gran vulnerabilidad social y psicológica ... Las infracciones por las cuales se condena a las mujeres son, sin embargo, reveladoras de su condición: están sobre representadas en los procesos de carácter familiar y económico, y sub representadas en los delitos de carácter violento" (Elias Carranza). Las historias de jóvenes y madres jefas de hogar frustradas por la realidad social que vivían, hoy se cuentan por decenas en las cárceles costarricenses.

"Las mujeres encarceladas, por ejemplo en Argentina, son jóvenes: el 14% tiene menos de 25 años y la mayoría está entre los 20 y los 25 años. Han sido marcadas muy fuertemente por cambios importantes en su ámbito de origen: muertes, separaciones, divorcios, hogares sustitutos o institutos para jóvenes, o situaciones de alcoholismo y de violencia. El 20% de ellas son analfabetas y el 50% tiene nivel de formación primaria, según el Observatorio Nacional de Prisiones. Una gran cantidad ha seguido tratamientos por perturbaciones psiquiátricas antes de ser encarcelada. Las que consumen -y a las que les recetan- psicotrópicos son más numerosas que los hombres: 45% contra 18%" (Elias Carranza).

"¿A qué se debe este crecimiento vertiginoso? ¿Son las mujeres ahora más violentas que antes? ¿Delinquen más? Las respuestas están en nuestra sociedad. A la cárcel van las más pobres, las que la sociedad excluye y margina, las que no acceden al trabajo, a la educación, a la salud. Y en esta última década, nuestro país se ha transformado en un monstruo que devora ciudadanos con sus fuentes de trabajo, sus sueños y sus identidades, para vomitar luego restos humanos miserables, degradados, condenados a la inexistencia social. A algunos de ellos los escupe dentro de los muros de la prisión. Y cada vez escupe más mujeres" Andrea Fabre.

En tanto, aputna también Fabre, que los acusados en su mayoría por robos y homicidios, más de la mitad de los presos que pueblan las cárceles bonaerenses eran desocupados al momento de ser detenidos. Casi el 80 por ciento, además, proviene del conurbano y tiene menos de 40 años. Sólo hay unas 600 mujeres detenidas frente a 23.500 hombres, el 72% de los cuales es soltero, y si bien el 54 por ciento de los internos completó sus estudios primarios, sólo el 4 por ciento logró terminar el secundario.

Es así como, justicia social se debe traducir, entre otros, en más y mejor educación, como proceso integral e integrador de prevención del delito. Sería interesante que los defensores del modelo neoliberal y sus mecanismos de exclusión social, le expliquen a los electores:

1. ¿Qué porcentaje de presos que están en las cárceles costarricenses son analfabetos funcionales o por desuso, y cuáles son esos porcentajes en las cárceles fronterizas y de los litorales? ¿Cuál es el nivel educativo de la población penal, el tipo de ocupación anterior y el delito penado?

2. ¿Por qué más de la mitad de las personas alojadas en cárceles para menores y centros de atención de farmacodependientes llegó a la situación de encierro sin haber desarrollado un oficio o profesión?

3. ¿Cuál es el género y los rangos de edades mayoritarios de la población carcelaria? ¿Cuál es el tipo de delito por el cual se encarcela? ¿Por qué se produce el robo, hurto y sus tentativas? ¿Qué porcentaje de los detenidos han sido procesos por delitos contra la propiedad? ¿Por qué algunos de estos delitos fueron "convertidos" en contravenciones"?

4. ¿Cuántos de los acusados por robos y homicidios eran desocupados al momento de ser detenidos? ¿Por qué no tenían empleo?.

El sistema jurídico-político determina que es punible y que no, al igual que determina cuál es modelo de desarrollo social y económico.

"Basta cruzar estadísticas para comprender que el creciente grado de exclusión social deja como único camino de subsistencia a una gran parte de la sociedad el delito, generándose de esta manera lo que se llama criminalización de la pobreza ... Obviamente para entender esto es fundamental considerar que dentro de los penales hay seres humanos, que en su mayoría son víctimas de un sistema social que se funda en la desigualdad de oportunidades y que se sostiene mediante la institucionalización de la violencia... Un menor delincuente suele vivir en un barrio y en una familia que en la gran mayoría de los casos está ligada al hampa también, su entorno es toda una subcultura del delito donde el menor muchas veces vio a su padre, tíos, hermanos, etcétera delinquiendo y creando de esta manera un entorno fácil de asimilar e imitar. Por lo mismo, entre otras razones, es que hay niños cuyo entorno inmediato los presiona para que sigan el mal camino" Juan Garra.

"En la conflictiva social, vivimos en una sociedad en conflicto. Una forma de resolverlos es jurídica, construimos el delito, los delincuentes. Es una forma de mirar el problema. Otro forma es pensar que hay una sociedad con desigualdades y conflictos, que violenta a muchos que aparecen como violentando, que penaliza unas cosas y otras no. Pensemos en lo que pueden haber robado todos los que están en la cárcel más superpoblada del país comparado con lo que pueden haber robado los Peirano y lo que pagaron unos y otros" Alejandro Nogueira.

 

 

 

Álvaro Araya Alpízar
Lea más en la columna de Álvaro:
De ideales y realidades - El Pregón.org

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
smile
wink
laugh
grin
angry
sad
shocked
cool
tongue
kiss
cry
más pequeña | más grande

busy

Para crear un enlace hacia este artículo,
copie y pegue el texto abajo en su sitio web.




Vista previa:

Pobreza, exclusión, indices de desarrollo humano, delitos y población carcelaria Parte II
dic 9 | alvaro araya. En "Seminario de teoría constitucional y filosofía política", una mirada igualitaria sobre el constitucionalismo, señalado con el vínculo respectivo para los interesados e...

Ultima actualización ( Miércoles 09 de Diciembre de 2009 10:29 )  

Columnas

gabriela_arguedas_column_small
Zurdera
Gabriela Arguedas
Asesora Parlamentaria

ver blog | contacto

gabi.arguedas@elpregon.org

oscar_arevalo_column_small
EstaTribu2.0
Oscar Arévalo
Lic. Abogado

ver blog | contacto

oscar.arevalo@elpregon.org

alvaro_araya_column_small
De ideales y realidades
Alvaro Araya
Pedagogo

ver blog | contacto

alvaro.araya@elpregon.org

flory_meza
Medicina Alternativa
Flory Isabel Meza
Homeópata

ver blog | contacto

flory.meza@elpregon.org

rogelio_cedeno_column_small
Libertarios y Liberticidas
Rogelio Cedeño
Prof. Sociología (UNA)

ver blog | contacto

rogelio.cedeno@elpregon.org

alexander_bonilla
Ecología en Acción
Alexander Bonilla
Ecologista

ver blog | contacto

alex.bonilla@elpregon.org

alicia_pifarre_column_small
Palabras sin antifaz
Alicia Pifarré
Abogada

ver blog | contacto

alicia.pifarre@elpregon.org

oscar_arevalo_column_small
Transvistiendo
Juan Hernández
Autodidacta, Librería Germinal

ver blog | contacto

juan.hernandez@elpregon.org

alfonso_palcios
Gotas Amargas
Alfonso Palacios
Consultor

ver blog | contacto

alfonso.palacios@elpregon.org

notas-vitales
Notas vitales
Freddy Pacheco León
PhD. Ciencias Biológicas

ver blog | contacto

freddy.pacheco@elpregon.org