Yo sé Rodrigo que su muerte es hoy un huracán en la razón de esta existencia
y que juntos en los setentas reclamamos al Cielo lo doloroso de todas sus pruebas,
pero mis palabras hoy no son de guerra contra la voluntad del Supremo hacedor de la vida,
son tiempos para recordar con alegría las respuestas de calles y montañas contra los tiranos.
¡Así querido amigo, es tiempo de seguir por todos los caminos sus huellas!
Es tiempo de que todos entendamos que no podemos llorar por quien nos motivo a vivir.
Es tiempo de entender que las ideas no se mueren con la muerte sino que perdura en hechos
más allá y más cerca de todo cuando podamos percibir al vivir el tiempo de nuestros días.
¡Rodrigo, hoy quienes lo conocimos en pensamiento y obra lo sabemos camino al Cielo!
Deja que vuestra paz llegue a Jesucristo con la luz de las estrellas,que con nuestras oraciones colmen su sed de Dios al interceder por el dolor de sus lamentos, al reclamar justicia para los pobres, al luchar por nuestra paz.
Cantad sus obras que el Cielo canta de alegría, y los ángeles dicen a Dios sus valías, murmullos que en esta tierra se oyen como sinfonía de esperanza que anuncia unidad, paz al recordar, solidaridad,compromiso con los demás.
Sé Rodrigo, que usted no pudo entender la Gracia de Dios al combatir la injusticia porque deforme vio la justicia de Dios, porque el amor no tiene otras palabras, porque vivió el dolor con los más pobres y no lo olvidó con los años, ni en su largo reflexionar, ni en este su adiós.
Es triste que en su muerte nos vea llorar, pero no deje que nuestras lagrimas lo confundan en sus llaves, puertas que se abren a prisa en el Cielo para alcanzar la luz de Dios, aspiración cumplida mediante el amor y la comprensión de sus ejemplos, hechos que tienen forma y tamaño a los ojos combativos de sus muchas historias, protestas colmadas de palabras nacionalistas con aromas de Carrascos y Santamarías, discursos de denuncia del egoísmo neoliberal que llenaron de ideas los gritos en las calles.
¡Ese es el legado que deja al partir hacia los Cielos! El mismo que hizo fuerzas y corazones al unirnos contra los telecinos, las mismas que nos unieron en oraciones al reflexionar en estos largos días, las mismas que vigorosas reclaman hoy espacios para abrir las puertas a la solidaridad.
¡Rodrigo, buen amigo de luchas sociales, recibe desde esta tierra que tantas veces lo vio venir a Villa Blanca un abrazo nacionalista de quienes como yo, siempre le recordaremos por ser siempre leal a la Patria Costarricense!
Álvaro Araya Alpízar
Lea más en la columna de Álvaro:
De ideales y realidades - El Pregón.org

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dic 16 | alvaro araya. Yo sé Rodrigo una poesía de Cielo y paz que anuncia a los desesperados en la muerte Luz en la tristeza cuando el sol con su luna se oculta para no dejarse ver en el...
















