Faltan menos de tres semanas para que en Costa Rica se celebren las elecciones generales, durante las cuales los ciudadanos eligen al Presidente de la República y a sus representantes en la Asamblea Legislativa.
La campaña polÃtica previa ha sido la más pobre de ideas, propuestas y mensajes, la indiferencia ciudadana ha sido la más notoria en varios decenios, la demagogia de los candidatos causa vergüenza ajena, y el financiamiento de las campañas despierta -al menos- cierta inquietud con relación a saber quién o quiénes están detrás de los partidos polÃticos con mayor presencia en los medios de comunicación.
A nivel del continente, las señales sobre el interés nacional de los pueblos, y el interés comercial de los grandes conglomerados económicos que financian las campañas de los candidatos de la derecha neoliberal, han sido previsibles.
Se nota que donde los ciudadanos han sido golpeados más brutalmente por los plutócratas locales y foráneos, donde la injusticia social y la pobreza han estado más extendidas, eligen gobiernos con tinte polÃtico de izquierda, mientras que en los paÃses en donde se goza de un mayor nivel de ingreso y consumo, se eligen gobiernos con tinte polÃtico de derecha. Pero lo que queda claro es que, aun en el caso de los primeros, el financiamiento de las campañas de los candidatos que representaban los intereses comerciales locales y transnacionales, ha sido abundante, descarado, corruptor. Sin embargo y a pesar de ello, los ciudadanos, agobiados por la pobreza y la desesperanza, han elegido una alternativa diferente al neoliberalismo.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, señala el aforismo, asà que no queda más que respetar su decisión cuando elige sus gobernantes. Aunque fuera engañado por enésima vez por la demagogia humillante del candidato elegido, por promesas que no se cumplirán, y por su propia candidez -para decir lo menos- al tomar su decisión.
Esta es la situación de este paÃs: Costa Rica. Dos candidatos que representan el pensamiento neoliberal y que han gastado enormes sumas en propaganda polÃtica (Liberación Nacional y el Movimiento Libertario), ofrecen un mundo de fantasÃa a los ciudadanos. El primero les ofrece continuar con las mismas polÃticas neoliberales de "medio pelo" que impulsó el actual gobierno neoliberal sin vergüenza alguna ante sus actos corruptos y perversos, sus mentiras y triquiñuelas; el segundo, con un descaro admirable, traslada las tesis de Milton Friedman a su programa de gobierno, señalando la profundización más absurda de las medidas neoliberales, convencido de que nadie les entenderá, dado el nivel de ignorancia del pueblo.
Por otro lado, el partido que surgió con un crecimiento notable en las dos elecciones anteriores, Acción Ciudadana, hoy se debate en retirada por las torpezas de sus dirigentes. No supo defenderse virilmente cuando apareció la sombra de duda sobre quién habÃa ganado las elecciones que le dieron la presidencia a los hermanos Arias Sánchez (primera vez en la historia de este paÃs en que se elige a un presidente que no gobierna, sino su hermano, ya que está más preocupado el primero por su imagen de vedette, torpe y contradictoria, como las son todas), y se mostró ambiguo cuando las luchas en contra de un tratado de libre comercio utilizado para imponer por su medio las medidas polÃticas y económicas del neoliberalismo, que lo que buscan es favorecer al capital, y que ha demostrado ya hasta qué punto se ha empobrecido más el conglomerado social, ha incrementado exponencialmente la corrupción, ha golpeado las clases medias -que eran la fortaleza del paÃs- y extendido la pobreza a lÃmites desconocidos en un paÃs que era modelo de justicia social. Ambigüedad y debilidades que los ciudadanos cobran con saña feroz, pero en el silencio de las urnas.
Faltan menos de tres semanas y todo se encuentra en el limbo de las dudas. Los favoritos decrecen en la preferencia de los electores, a pesar de que el principal grupo de los medios de comunicación lleva meses desarrollando una campaña de interpretaciones amañadas sobre los resultados de unas "encuestas" que despiertan cierto nivel de desconfianza, para calificarlas con bondad. La apreciación de los ciudadanos sobre el actual gobierno empieza a indicar que despierta de su torpe sueño, inducido por el manejo multimillonario de la propaganda gubernamental de varios años, señalándolo ahora de corrupto, torpe, mentiroso. Y con ello no favorece a la candidata del oficialismo, pero tampoco a la oposición. Los partidos de oposición no crecen en el favor de los electores, estadÃsticamente se estancan. Todo es confuso, incoherente.
Queda, entonces, solamente el factor sorpresa del dÃa de las elecciones. En donde puede ocurrir un milagro con relación a la elección presidencial. ¡Y esperamos que asà sea! Mientras que en la Asamblea Legislativa no la habrá, será aún más fragmentada que la actual, con lo cual le será bastante difÃcil gobernar a quien gane, a no ser que aprenda de una vez por todas, que son indispensables la negociación, los acuerdos, el no ocultar cosas bajo la mesa. Y mucho menos, tener una fracción legislativa obediente, sin criterio propio, sumisa a los caprichos y ocurrencias de un ejecutivo más interesado en sus empresas que en el paÃs.
San Judas Tadeo y Santa Rita de Cascia, San Expedito y Santa Marta, patronos de los imposibles, deben estar muy ocupados por la enorme cantidad de requerimientos que provienen de este paÃs, en este momento. Los candidatos deben haber gastado una buena cantidad en cirios, rezos y ceremonias, sin abandonar -claro está- su laicismo, por aquello de que un alto porcentaje de los que caminan en las romerÃas religiosas, son realmente lo menos religiosos que se pueda encontrar, y ¡ellos votan!
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Alfonso J. Palacios EcheverrÃa
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Gotas Amargas - El Pregón.org
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