Gracias al hecho de que recibo diariamente, desde las más variadas fuentes, una enorme cantidad de información sobre los más diversos temas, algunos importantes, otros no tanto; unos muy serios, otros más bien pintorescos, (como aquel que mencionaba que cientÃficos argentinos crearon una vacuna para evitar que las vacas sufran de tristeza); puedo acceder a visiones contrapuestas sobre los mismos tópicos.
Unas provenientes desde el extremo de la izquierda latinoamericana y europea, otros desde el extremo de la derecha norteamericana y criolla, y finalmente algunos -no muchos, no son tan prolÃficos- del medio: sensatos, ponderados.
Es asÃ, pues, que un jovencito costarricense inteligente y prolÃfico, que trabaja para el CATO Institute en Washington, D.C. (derecha libertaria norteamericana, la auténtica, no la de acá, acomodaticia y voluble), me suministró una fuente certera sobre los "logros" del gobierno que agoniza, diciendo que el verdadero legado de la administración Arias no es que "liberó las musas y apaciguó la sed del alma" como dijera el presidente en su discurso del pasado 1° de mayo.
Sino el déficit fiscal de ¢1 billón de colones que le hereda a Laura Chinchilla, como reporta el periódico La República. De continuar la vorágine de gasto oficialista, pronto dejaremos de ser la Suiza Centroamericana y pasaremos a ser la Grecia Centroamericana.
El panorama financiero del gobierno es dantesco: Según el economista Eric Vargas en un artÃculo publicado en La Nación el jueves pasado, el déficit fiscal podrÃa llegar al 6.6% del PIB a finales de año y hasta el 10% del PIB en el 2011. Estas son cifras insospechadas en tiempos modernos. Tan solo en el primer trimestre de esta año el déficit fiscal aumentó en un 146%, y no por una caÃda en los ingresos durante dicho perÃodo, como señala una y otra vez el presidente Arias, sino por un aumento desproporcionado en el gasto.
Si recordamos el gobierno anterior le dejó al agonizante una situación se superávit del que se aprovechó luego el que termina para apropiarse de méritos ajenos, pero luego volvió a las prácticas costarricenses de siempre: "gasta, gasta, que los que vienen detrás pagarán la cuenta".
Y continúa señalando que ya la administración Arias ha recurrido a mecanismos poco ortodoxos para financiar el gasto público. En noviembre pasado la Asamblea Legislativa aprobó con votos oficialistas (y de su Partido Libertario, le faltó aclarar) un presupuesto ilegal que financia gastos corrientes con deuda, a contrapelo de cualquier norma básica de contabilidad [y de la Constitución PolÃtica]. Pero el financiamiento interno se está secando, y ante la presión que este endeudamiento está ejerciendo sobre las tasas de interés, el próximo ministro de Hacienda, en lugar de anunciar una moderación en el gasto, afirma que se recurrirá a al endeudamiento externo.
Lo arriba mencionado es de una gravedad enorme para el futuro inmediato y de mediano plazo, y le tocará a "la heredera" tratar de subsanar este desmadre, muy al estilo Liberación Nacional de antaño, en medio de un bailongo neoliberal que nos ha dejado pasmados de asombro.
Y mientras tanto, los que antes vociferaban que habÃa que dejar libres las fuerzas del mercado, para que fueran ellas las que determinaran los precios de los bienes y servicios, hoy se desgarran las vestiduras y presiona al Banco Central que, siendo coherente con esta forma de pensamiento, dejó libre a las fuerzas de la oferta y la demanda el valor de la moneda nacional, que de inmediato se valorizó, como era de esperarse, pues los sistemas anteriores de minidevaluaciones estaban diseñados especialmente para favorecerlos, ya que la no intervención del Banco Central y el resultado consiguiente les perjudica en sus ganancias. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿No es que lo que es bueno para el ganso lo es también para la gansa?
Me llamó la atención lo de la Grecia centroamericana, y por ello busqué alguna referencia sobre el tema de la crisis griega, encontrando una descripción realizada por un articulista peruano que la describÃa bien, y que menciona lo siguiente: Grecia ingresó a la eurozona en el 2001 comprometiéndose a mantener cordura en sus cuentas fiscales. Pero hizo lo que muchos paÃses, Wall Street y corporaciones hacen, pretender estar económicamente bien: maquillando los reportes económicos, escondiendo la corrupción y prometiéndole al pueblo lo que no se puede cumplir. Pero llegó la crisis financiera del 2008 y Grecia ya no pudo seguir escondiendo la verdad de sus finanzas, pues al estar atada al euro, no podÃa usar la "maquinita" de imprimir billetes para lograr un respiro, como lo están haciendo Inglaterra y los Estados Unidos. Acción que por supuesto no es muy recomendable, como lo sabemos muy bien...... Esta realidad no fue óbice para que en Diciembre del 2009 Grecia tuviera una calificación de A1, al igual que Chile. Lo que indica claramente que las propias agencias calificadoras de crédito tampoco son muy "dignas de crédito". A pesar de esto, sus reportes le sirven a las entidades financieras para sustentar aumentos de interés y levantar barreras de protección haciendo más difÃcil la obtención de créditos sin garantÃas adecuadas.
La calificación tan baja del riesgo crediticio de Grecia pone en peligro de grandes pérdidas a sus acreedores y por eso ellos han reaccionado demandando ahora una tasa de interés del 15.4 % para los bonos Griegos de dos años, que a principios de Abril estaban ya altos con un 5.1%. España, Portugal e Irlanda también vieron aumentadas sus cargas financieras aunque a intereses substancialmente menores que Grecia.
Como consecuencia de su baja calificación crediticia, Grecia ha ingresado a un cÃrculo vicioso en donde la única tabla de salvación es el crédito, pero este o no está disponible o es tan caro que al final la llevarÃa de todas maneras al colapso financiero. Felizmente para Grecia su bancarrota arrastrarÃa a otros paÃses de la eurozona con lo que comprometerÃa mortalmente al euro y eso es algo que la Unión Europea y el mundo no lo pueden permitir, pues la crisis económica actual, que se mantiene sostenida por un hilo, podrÃa desbocarse irremediablemente.
El ejemplo de Grecia y de las agencias calificadoras de crédito deberÃa darnos alguna luz para tomar decisiones inmediatas. Este problema del déficit fiscal criollo no es cosa de juego. Ya hemos tenido en el pasado situaciones similares en donde las medidas no fueron -precisamente- ni acertadas ni oportunas.
El gobierno entrante de este paÃs -el nuestro, el de realismo mágico, el de las cosas a medias- tendrá entonces tres opciones: prender la maquinita de imprimir billetes en el Banco Central y devaluar, a la fuerza, sin sustento técnico y con el mejor estilo anti neoliberal posible, es decir, a la basura la oferta y la demanda; proponer un aumento considerable de los impuestos (a costa de afectar al sector productivo, a lo que se van a oponer de inmediato con resultados positivos, pues recordemos que son ellos los que financian en gran parte las campañas polÃticas de Liberación Nacional), y estas dos medidas al parecer no encajan bien con la forma que ha tomado el "modelo de desarrollo" impuesto por el actual gobierno liberacionista (ver el artÃculo anterior sobre este tema); o disminuir el gasto público, que es lo único que parece sensato en este momento, sobre todo cuando "el agonizante" se desbocó en ello.
Siento un temor profundo por el futuro, y compadezco a Doña Laura (por quien no voté pero a quien respeto profundamente por su forma de conducirse: conciliadora, respetuosa, hábil y mesurada), pues quienes le acompañan: banqueros neoliberales insaciables, el Opus Dei (epÃtome de la corrupción, al mejor estilo eclesial), y la CIA/DEA/FBI, no son precisamente buenos consejeros.
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Alfonso J. Palacios EcheverrÃa
Lea más en la columna de Alfonso:
Gotas Amargas - El Pregón.org
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