Desde aquellas fechas, que ahora nos parecen tan lejanas ahora, tales como las de aquel primero de mayo de 1886, allá en la ciudad de Chicago, cuando los obreros estadounidenses emprendieron la lucha por la jornada de ocho horas o el de 1913, en la todavÃa bucólica Costa Rica, en la que sin embargo ya se cometÃan grandes abusos contra los trabajadores, tanto en las ciudades como en las plantaciones bananeras, esta ha sido una jornada de lucha y de denuncia contra los explotadores del trabajo asalariado.
A veces cediendo a la tentación del mero ritual, la fiesta o la conmemoración a secas, y en otras oportunidades, intensificando las acciones de lucha para retomar asà el espÃritu de combate y de resistencia de aquellos mártires de Chicago, de finales del siglo trasanterior, muchos de los cuales habÃan llegado de Alemania o de Francia, con sus tradiciones anarquistas (de verdad libertarias) o socialistas, para terminar regando con su sangre las tierras del nuevo continente, dentro de esa lucha sin fin para alcanzar mejores condiciones de vida para sus hermanos de clase, han sido los dos polos entre los que ha girado esta fecha, ya sea generando más luz y espÃritu de lucha entre los trabajadores o sumiéndolos en la modorra y el conformismo más atroces.
Desde entonces, los trabajadores en concreto y la clase trabajadora, en general, encarnando diversos proyectos polÃticos y utopÃas, han salido a las calles de casi todas la ciudades del planeta, para reafirmar su voluntad de lucha en contra de la tiranÃa y la opresión de que son objeto, aquellos millones de seres que con su esfuerzo hacen crecer la riqueza del mundo, por
desgracia en beneficio de unos pocos, que cada dÃa son menos, dada la voracidad y la insanÃa de este capitalismo tardÃo de la era neoliberal/neoconservadora.
Desfilar este primero de mayo, en San José de Costa Rica, al igual que muchos otros lugares del planeta, significa reafirmar la voluntad de lucha y resistencia contra quienes quieren darle el zarpazo definitivo a los derechos y las conquistas de los trabajadores.
El descabezamiento del Sindicato de Trabajadores de JAPDEVA, para entregar los puertos de MoÃn y Limón a la mafia y al capital transnacional y la nueva ley de salario único para todo el sector público, con la que se busca igualar hacia abajo a todos los trabajadores-funcionarios de la administración pública son apenas una muestra de las graves amenazas que aparecen en el horizonte de la clase trabajadora.
Salgamos a desfilar este primero de mayo desde el Parque de La Merced, en San José, a partir de las nueve de la mañana para reafirmar ese espÃritu y determinación de lucha que caracterizó a los pioneros del movimiento de los trabajadores, hace ya tantas décadas.
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Rogelio Cedeño Castro
Lea más en la columna de Rogelio:
Libertarios y Liberticidas - El Pregón.org
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29 abril | Rogelio Cedeño Castro Desde aquellas fechas, que ahora nos parecen tan lejanas ahora, tales como las de aquel primero de mayo de 1886, allá en la ciudad de Chicago, cuando los obreros...
















